Saber


AGUADOR (Ciencia-Filosofía), AIRE (Nar), SABER: la verdad del misterio, de la vida, la Verdad en el Espíritu visible, que es visible por la Gravitación Universal.

SABER SABER: La sabiduría verdadera es tener la visión, conciencia y conocimiento del sentido de la vida y la muerte, del ser y del mundo transitorio, viviendo siempre en el saber saber. Así experimenta el conocimiento trascendental. El signo del Aguador derramando su cántaro sobre la tierra no es de agua sino de aire; el líquido que derrama es “el agua que calma la sed para siempre” que por supuesto no es el agua líquida sino el rocío alquímico de la sabiduría suprema. Está regido por el planeta Urano, que irradia energía para cambios constantes y profundos que no permiten el estancamiento, da objetividad, espíritu científico, capacidad de observación metódica y analítica. En el Aguador, Acuarius, se exalta Mercurio, planeta de la triple sabiduría, el más cercano al Sol. El Aguador es el signo de la Nueva Humanidad en busca del saber; se manifiesta en las nuevas generaciones con mucho ímpetu, y también en personas de edad con mente abierta.

SABER OSAR: No lanzarse a la acción imprudentemente, en tiempo y lugar incorrectos. El león se mueve silenciosamente, esperando el momento y sitio adecuados para lograr su propósito. El signo del León es fijo, o sea estable, perseverante; le corresponde el elemento Fuego, que aporta energía concentrada, y apunta en una sola dirección para dar en el blanco. Lo rige el Sol, que brinda liderazgo sin imponerse, carisma, popularidad, mente lúcida, fuego en sus palabras y actos debido a sus convicciones firmes. El Iniciado tiene fe en sus capacidades y poderes latentes, no vacila al actuar, lleva el timón de su destino con firmeza para poder vencer las tempestades.

SABER QUERER: La voluntad va precedida de un acto de conciencia sereno, basado en el conocimiento de la situación real y de la capacidad personal, para poder triunfar. La voluntad impulsada por estados mentales inconscientes, influidos por emotividad, apegos, ambición, lo llevará al fracaso. El Iniciado aplica el Saber Querer en cada paso que da. El toro o el buey son lentos para tomar la iniciativa, pero se mantienen todo el día trabajando, porque saben economizar su energía y aplicarla en forma dosificada. El signo del Toro (Tauro) es fijo, o sea, estable, le corresponde el elemento Tierra que le da practicidad, objetividad. Lo gobierna Venus, que le brinda una pasión serena. El Iniciado tiene la idea clara y la mente concentrada en la meta de su sendero.

SABER CALLAR: No hablar imprudentemente ni superficialmente; con pocas palabras previamente meditadas, se puede decir mucho; al contrario, quien mucho habla dice poco. El silencio de la meditación y del estudio permite escoger las palabras más justas y definidas según la situación; así, con el poder del verbo, el Iniciado ilumina sus pasos por el Sendero y vence las sombras del temor, el escepticismo, las dudas. Es la alquimia del sonido, donde las palabras resuenan como mantras si las acompaña el silencio (una composición musical sin silencios se convertiría en ruido). El signo de Escorpión es alquímico, pues está asociado al signo y constelación del Águila; el alquimista en su silencio interior asciende del escorpión ciego, venenoso y rastrero, al águila que encuentra su objetivo mirando a lo lejos, se eleva y vive en espacios abiertos, liberando sus potenciales. Lo rige Marte, planeta de la acción y la lucha, junto con Plutón, que trabaja las fuerzas ocultas en silencio.

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