La meditación psicológica parte de hacer consciencia de que nosotros vivimos en el universo, que estamos rodeados de miles de millones de estrellas y mucho más. Es la primera etapa: sentir que yo estoy en el centro de mi universo; por arriba tengo incontables estrellas, a los lados, por debajo, por la espalda, estoy rodeado de luz cósmica, ese es nuestro universo; el que nos ha sido dado por el Creador, por la fuente universal de vida. Con esta meditación psicológica sencilla vamos avanzando en el cultivo de la mente que es el instrumento esencial para la magia que funciona a través de los cincos instrumentos que son los cinco sentidos, a través de los cinco sentidos la mente iluminada, elevada, cultivada, desarrolla los atributos que la magia tiene para nosotros: dones del espíritu, dones de Dios, magia sagrada.

Técnica enseñada por el Maestro T. A-O y Director de la Academia Domingo Días.

SIETE ETAPAS.- En cada etapa trataremos de lograr lo mejor de nosotros mismos, dejando a un lado limitaciones, para darle un sentido práctico.

PRIMERA ETAPA

Armonía en el mundo en que vivimos. Evocar los Armonía en el mundo en que vivimos. Evocar los lugares donde nos desplazamos continuamente; dormitorio, calles, cines; evocar personas con las
que diariamente nos realizamos; evocar las maneras como nos desenvolvemos en el diario vivir, nos sentimos en paz con todo, ver una enseñanza en cada tropiezo.


SEGUNDA ETAPA


Armonización de nuestro cuerpo físico, cerrar las ventanas del – mundo que nos rodea, tiempo y espacio se desvanecen, nuestro cuerpo flota en el espacio somos concientes de nuestro cuerpo, captemos los latidos del corazón percibamos la circulación de la sangre, el movimiento respiratorio, la corriente nerviosa, irradiando nuestro cuerpo desde el cerebro, percibamos las vibraciones de los tejidos, las vibraciones de la células; contemplemos nuestro cuerpo como una inmensa comunidad que trabaja por nosotros mismos, por su perfeccionamiento en bien de nuestra evolución; contemplemos nuestro cuerpo pomo una galaxia haciendo la analogía entre Maestro y Microcosmo, veamos como una inmensa-y luminosa estrella. El cuerpo ahora descansa, ahora descansado, relajado, armonizado, inmóvil, sereno, como una expresión de felicidad en el rostro es ahora el instrumento perfecto del espíritu como una lámpara de sano cristal que da” paso ala luz que brota de adentro. Armonización de nuestro cuerpo físico. Cerrar las ventanas del mundo que nos rodea, tiempo y espacio se desvanecen, nuestro cuerpo flota en el espacio; seamos conscientes de nuestro cuerpo, captemos los latidos del corazón, percibamos la circulación de la sangre, el movimiento respiratorio, la corriente nerviosa irradiando nuestro cuerpo desde el cerebro, percibamos las vibraciones de los tejidos, las vibraciones de las células; contemplemos nuestro cuerpo como una inmensa comunidad que trabaja para nosotros mismos, para su perfeccionamiento en bien de nuestra evolución; contemplemos nuestro cuerpo como una galaxia, haciendo la analogía entre Maestro y Microcosmo, veámoslo como una inmensa y luminosa estrella. El cuerpo ahora descansa; ahora descansado, relajado, armonizado, inmóvil, sereno, con una expresión de felicidad en el rostro, es ahora el instrumento perfecto del espíritu, como una lámpara de sano cristal que da paso a la luz que brota de adentro.

TERCERA ETAPA


Armonización del alma o cuerpo astral. Nuestro cuerpo se desvanece, no lo sentimos, no nos afecta. Nos concentramos en el alma o cuerpo astral, esfera de los sentimientos y emociones. Evocar los sentimientos gratos e ingratos del pasado que han dejado su huella en el presente. Ahora nos concentramos en los sentimientos del presente, los que cultivamos, los que recibimos de los cuales casi siempre somos inconscientes. Ahora, visualizamos nuestros sentimientos futuros, los que desearíamos dar o recibir, compartir o cultivar, los mejores, los más nobles. Nuestra alma está ahora armonizada, relajada, serena, en estado casi de santidad; irradia vibraciones en regocijo.

Meditación Psicológica


CUARTA ETAPA

Armonización del espíritu o cuerpo mental. Observemos el caos de la mente cuando se abandona sin disciplina. Dejemos correr nuestros pensamientos para que la mente se descargue del exceso de impresiones, como un potro salvaje suelto en una llanura sin límite, nuestra mente corre por donde quiera, libre, sin detenerse en ninguno, sin tratar de pensar, sin tratar de no pensar, como espectadores pasivos de las escenas por donde desfilan imágenes, ideas, recuerdos. Se va deteniendo la corriente mental, cesa la tempestad, no hay oleaje en el océano del pensamiento, la mente es ahora como un lago sereno, inmóvil, transparente; descendemos al fondo de la mente, a las obscuras rutas del subconsciente, a los archivos de la mente, donde se conservan las experiencias y conocimiento del pasado, donde se conserva lo vivido.

Avanzamos por esa gruta hacia el más lejano pasado, sacudiendo el polvo del olvido, del abandono, de la indiferencia. Encarnaciones, rostros queridos, civilizaciones que se desbastan y se derrumban; continentes, grandezas y pequeñeces desfilan ante nuestros ojos asombrados. Al fondo de la gruta ya se percibe una luz, un amanecer, aire puro, salimos a los rayos de la luz, a los jardines del ser, su centro, el manantial de todo cuanto somos, la fuente del pensamiento y sentimientos, la raíz misma de la existencia, una fuente de gozo, un rocío sutil de fuerzas de luz y dulzura. Experimentar esta vivencia sin razonar. Una experiencia real de nuestro ser.


QUINTA ETAPA

Nuestro ser individual se expande hacia las esferas del Ser Universal. Así como la gota de lluvia al caer en el océano, se convierte en océano rompiendo sus pequeñas paredes, sintiendo las limitaciones, así la gota de nuestro ser individual se une al océano de la Consciencia Universal sin perder su propia consciencia, rompiendo paredes, venciendo todas las obstrucciones.

Vivamos un instante esta maravillosa experiencia de la fusión de nuestra alma con la gran alma del Universo, una vivencia directa, sin pensar, sin imaginarnos.


SEXTA ETAPA

Meditar …


SÉPTIMA ETAPA

El retorno. Por el mismo camino recorrido, regresamos de nuestro peregrinaje interior, con la antorcha de la meditación encendida, pasamos por el manantial de nuestro ser. Ahora, más luminoso, más fuerte, con esa antorcha enmendamos a nuestra mente, con el fuego de la sabiduría que disipa las penumbras de la ignorancia y hace nuestra mente más lúcida de comprensión.

Con esa antorcha encendemos en nuestra alma el fuego del amor espiritual de la felicidad sin límite, fuego que consume los estados emocionales y hace que el alma esté radiante de emociones armónicas. Con esta antorcha encendemos en nuestro cuerpo el fuego de la vitalidad, que consume los estados enfermizos y vitaliza el cuerpo. Para recibir hay que dar, compartamos con la Humanidad la luz de la meditación, irradiándola hacia ella para que haya paz en los pueblos, armonía en los hogares, comprensión en las conciencias, en nombre del Kalki Avatar, iluminador de la Era y del conductor
de la Era el Hermano Mayor.

Donativo Voluntario