PRIMERA PARTE
Epístola de San Pablo, capítulo 6, versículo 10 al 18:

10 Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible.
11 Vístanse de toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea.
13 Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y después de haberse preparado bien, mantenerse firmes.
14 Así que, manténgase firmes, revestidos de la verdad como cinturón, y protegidos por la rectitud como coraza.
15  Calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz para ir a anunciarlo.
16 Sobre todo, que  la fe sea el escudo que los libre de los dardos de fuego del maligno.
17 Que la salvación sea el casco que proteja su cabeza, y  que la Palabra de Dios sea la espada que les da el Espíritu Santo;
18 no dejen ustedes de orar; rueguen y pidan a Dios siempre, guiados por el Espíritu. Alertas, sin desanimarse, oren por todo el pueblo santo.

Versículos  citados por el MS Maestre SRF  en carta suya dirigida al Anciano del Ashram de El Limón, Venezuela, Hno. Ismael Pacheco (+) el 20 de marzo de 1953.  A continuación,  los párrafos de esa carta que aluden a la armadura de Dios:

“Evidentemente, se puede decir que la Fe sí juega un papel en el método del Yoghismo en tanto que se trata de tener confianza en sí mismo; es decir, que es indispensable armarse de una potencialidad supra-normal; digamos de una fuerza divina, como dice la Epístola de San Pablo a los Efesios, cap. VI, vers. 11: la armadura de Dios, aquello de lo que nos debemos revestir según ese gran instructor cristiano.  Lo cual es posible y está a nuestra disposición, la armadura del plan divino, las fuerzas supra-normales para luchar, no contra el cuerpo (vers. 12), sino contra la ignorancia, el príncipe de las tinieblas (vers. 13).

Por lo tanto, el espíritu que no ha realizado que él es Dios, no puede resistir los ‘días malos’ (vers. 13), es decir, las malas influencias, días nefastos, cuando las configuraciones planetarias son maléficas.  La Yoga es el único método que ofrece la posibilidad de escapar a las influencias astrales, salir del Zodíaco, trascender la zona de influencia, escapando primeramente a las costumbres, hábitos, conceptos limitados, etc. (zodíaco mental), y, finalmente, escapando al mecanismo de la colectividad.  El karma puede ser así modificado por medio de la realización de la Unión: Jivatma-Paramatma; digamos: Realización… En el Yug Yoga Yoghismo (págs 523 a 524), se explica más adelante esa Unión de Polaridades.

El Maestre S.R.F. menciona este consejo del Apóstol Pablo a la comunidad cristiana en la ciudad de Éfeso para destacar lo indispensable de armarse de una potencialidad supra normal, la armadura del plan divino, para luchar contra la ignorancia.  Y luego destaca que  la Yoga es el único método para escapar al determinismo y limitaciones que la ignorancia levanta como una muralla mental que debilita al ser humano ante el rígido mecanismo del karma colectivo e individual.

Tomando en cuenta estas consideraciones, convertiremos el consejo del Apóstol y la indicación del Maestre Avatar en un ejercicio de protección y acción como parte de la disciplina de Discípulos y Maestros.  Porque así como vestimos el cuerpo físico al amanecer, a la vez debemos hacer lo mismo con nuestro cuerpo sutil o alma al revestir el aura y la mente antes de salir a cumplir con el destino, no expuestos sino armados para vencer toda adversidad.
 
En verdad, la lucha del Templario o Guerrero del Espíritu no es contra sino por; no contra la ignorancia sino por la sabiduría, no contra la tristeza sino por la alegría, no contra la enfermedad sino por la salud, etc.  Es muy diferente la estrategia “por”, a la estrategia “contra”.  Entonces, nos apoyamos en los poderes de la Sabiduría Divina para disipar las sombras de la ignorancia, temibles adversarios que obstruyen el paso a la felicidad, estado de Unión, Identificación, Yoga.  Cuando entramos a una habitación a oscuras, no tratamos de expulsar la oscuridad con una escoba (sería pérdida de tiempo y energías), sino que llamamos a la luz haciendo click, y esas sombras se disuelven solas.  Hagamos siempre click ante cualquier impedimento, sea interno o externo.  “Contra gula, templanza; contra avaricia, generosidad; contra pereza, diligencia, etc.”

SEGUNDA PARTE
(Adaptación para la práctica individual de defensa y  ofensiva)

1)  Padre Celestial, mi fortaleza la tomo de ti, de tu Poder irresistible.
2)  Tu armadura es mi protección. Revestido de tus poderes, resistiré  las acechanzas en el mundo.  No luchamos contra poderes humanos, sino contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en el aire, apoyándonos en los Seres de Luz. Tus poderes son mis armas para resistir, vencer y continuar con firmeza.
3)  De pie, armado de valor y prudencia. Ciño la cintura con la Verdad. Me revisto de la rectitud como coraza.  Los pies calzados con el celo por el Evangelio de la Paz.  
4) Sobre mi corazón, el emblema del Mensajero de la Paz.
5)  En la mano izquierda, el escudo de la fe para apagar los encendidos dardos del maligno.    En la otra mano, la espada del Espíritu, que es Tu Palabra.  En la cabeza, el penacho de la Salvación, luminoso, de mil plumas multicolores.  Que por mi boca de a conocer el misterio del Evangelio de la Verdad, del cual soy mensajero.   
6) Mis ojos contemplan Tu Omnipresencia a toda hora.  Respiro el aroma de tu felicidad  para ser grato a Tu Presencia.   El canto de Salvación llega a mis oídos y tu Pan  de vida alimenta el alma.  Que mis palabras sean gratas a Ti, y a mis hermanos.  
7) Tus radiantes Vestiduras me cubren con tu paz, oh Dios, que reinas en el mundo junto con nuestro Redentor y el Santo Espíritu.
8) Fortalece nuestro  hogar y nuestro pueblo con la Luz del Amor. Que Tu Espíritu  nos guíe en cada instante. Así sea.  Gracias, Padre, Madre, Celestial.

Sugerencias.  Al  revestirse de estas piezas de la Armadura de Dios, ir haciendo los gestos correspondientes, con las manos y otras partes del cuerpo. Los gestos son mudras, posiciones de poder de las manos;  el cuerpo convertido en un gran mandala. Es un ejercicio que cada quien puede adaptar a su credo, filosofía o gusto. A continuación, las sugerencias para realizar cada una de las 8 partes de esta oración de poder:

Levantamos los brazos y la mirada hacia el cielo.
Recorrer el aura que rodea al cuerpo desde la cabeza hasta los pies.  Luego hacer el gesto de que estamos recibiendo los poderes en las manos.
Al colocarse el pantalón u otra prenda, visualizar que nos cubrimos de osadía, de valor, y de prudencia, para caminar equilibradamente por la vida.  Luego, al ajustar el cinturón del pantalón.  Al calzarse.
Al colocarse el emblema, collar, etc., sobre el pecho.
Hacer los gestos correspondientes en cada mano, en la cabeza (al peinarse), visualizar que estamos colocando las mil plumas, equivalente autóctono al loto de mil pétalos, 7º chakra del Yoga de la India.  En la boca: pronunciar un mantra u oración.
Hacer los gestos correspondientes.
Elevando los brazos y la mirada al cielo.
Girando hacia los 4 puntos o direcciones cardinales. Luego, con los brazos cruzados sobre el pecho e inclinando la cabeza, pronunciar “Así sea” y dar gracias.
Visualizamos que tomamos estas vestiduras a medida que nos vestimos en la mañana. La idea es no limitarse a vestir el cuerpo de la manera mecánica acostumbrada, sino conscientemente, revistiendo nuestro ser, internamente con esos dones espirituales.  Así saldremos a cumplir nuestro destino, fortalecida el aura con luz y armonía, para vencer las  fuerzas adversas, corrientes invisibles de dolor, odio, tristeza, angustia, confusión, etc., alimentadas por mentes que irradian ondas dañinas causadas por la ignorancia; a cambio, enviar ondas de bien al ambiente. No se trata de luchar contra el cuerpo, que es obra divina, templo y morada del espíritu, sino contra esos poderes contrarios a  la Verdad.  Adversarios que están dentro y fuera,  que venceremos apoyados en los amigos internos (las cualidades y virtudes más elevadas del ser) y los amigos externos (oportunidades, relaciones, recursos).

Pablo llama la atención a los Efesios diciéndoles:  (Efesios 6:11) Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.   Y describió las partes del uniforme del soldado romano.  Pero no se trata de uniformarse como un soldado.  Hace una comparación, un símil, dando a entender que todo discípulo de la Luz de la Verdad debe actuar como un guerrero, un Templario, combatiendo en el campo de batalla de la vida contra los embates de la ignorancia, el temor y las tentaciones y seducciones del mundo de apariencias.

Algo magníficamente ilustrado en el Bagavad Ghita, donde el Avatar Krishna enseña a su discípulo Arjuna en medio del fragor del combate entre dos ejércitos.  Toda una parábola.  De modo que la armadura es angelical, espiritual, atributos del carácter, una actitud elevada, digna, sin tibiezas ni vacilaciones, con fe firme en sí mismo y en los potenciales latentes, inherentes a nuestra naturaleza original.


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