En la Magia superior o Teurgia, esta vida fugaz se aprovecha como  entrenamiento y preparación para la vida post mortem.  Día a día, instante a instante, en todo lugar. Siguiendo el sendero de armonía y belleza.  Con la verdad en la mano como GPS o mapa, sin ilusionarse más con el espejismo del samsara. El humano es como el gusano de seda en esta vida; su cuerpo al morir es como la crisálida; al desprenderse su alma es como la mariposa,  volando a la libertad en otra realidad  Tal es la alquimia del alma.  Que se logra si en esta vida se alcanza la madurez de espíritu; de lo contrario, a ensayar de nuevo, a repetir el curso de estudios.  O a ascender al siguiente escalón o nivel. Nunca comprenderá el gusano cómo es la vida de la mariposa, pues cree que no hay vida mejor que la suya. Ni le interesa a la mariposa, ni podría, volver a la vida de gusano, aunque la inviten sus viejos amigos.  Le es mejor olvidar.  El olvidar es una facultad de la mente, no solo el recordar.  Con apego al pasado, sin poder olvidar y desprenderse de ataduras, no habría evolución posible, ascensión del alma, sino  encadenamiento a los fantasmas del recuerdo. Estancamiento. Cada encarnación o renacer supone un ascenso, un desprendimiento de la vida anterior en busca de nuevas experiencias con sus correspondientes lecciones para el progreso del alma; hasta graduarse de “terrícola” a fin de ascender al siguiente nivel educativo en el cosmos, esa gran universidad infinita y eterna como nosotros, estudiantes sin término.  De su lejano pasado solo quedaría la quintaesencia, el elixir de larga vida, los poderes latentes que se fueron abriendo en el transcurrir de los tiempos, ahora en toda su plenitud y esplendor, lejos del mundo de las sombras, de un vivir a medias.

PASH…  IN LAK´EH… T.A-O Domingo Días Porta

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