Colibrí 12

LA MISIÓN SECRETA DEL MAESTRE AVATAR

Sat Gurú Yoga, primera parte

El Venerable Ajpok-Oolal, Domingo Días Porta, analiza la misión del Avatar de la Era del Acuarius, el Maestre Serge Raynaud de la Ferriere. En su relato desmenuza las pruebas por las que pasó; el encuentro y transmisión iniciática que recibió del Tibetano, el Maestre Sun Wun Kung; su paso por oriente y el Tibet, para cerrar los centros de iniciación mayor en los Himalayas; su primordial misión en América y su encuentro en Venezuela con el Hermano Mayor, José Manuel Estrada. Explica, además, como esa herencia iniciática está en estos momentos actualizándola con el legado ancestral que ha recibido por parte de los Ancianos y sabios de Amerikúa, como parte de los trabajos para esta Nueva Era.



La misión principal del Maestre Avatar, Serge Raynaud de la Ferriére, fue oculta, secreta. Consistió en detener todas esas corrientes destructoras que propiciaron la II Guerra Mundial y atraer las corrientes constructivas, así como limpiar los meridianos energéticos y los chakras de la Tierra. Como Avatar de la Nueva Era, su misión es compleja y no tan simple como muchos piensan, de solo dictar conferencias. El Mensajero Celeste tiene que trabajar con los océanos, los bosques, las aves, las fieras, los reinos de la naturaleza, y cuenta para ello con una autoridad y un poder especial que le permite intervenir en todos esos asuntos. Él es un embajador plenipotenciario del cielo: tiene todos los poderes por la enorme responsabilidad que debe cumplir. Su paso por la sociedad humana, aunque también corresponde a un trabajo importante a realizar, no es tan fundamental como lo es trabajar en el reino de las causas, para producir los efectos deseados, que es su verdadera misión: intervenir en las dimensiones sutiles, manejar las corrientes mentales, el karma colectivo, para así desde lejos salvar a un pueblo de la destrucción. El trabajo de estos grandes Maestros es interno, silencioso, discreto, aunque vayan también con los pueblos, lleven su palabra y formen discípulos.

El ser humano no está solo en el universo. Está asistido por espíritus, ángeles, arcángeles, genios, duendes. Tenemos que admitir otras dimensiones y realidades en la naturaleza, que están más allá de lo aparente, de lo que sólo perciben los sentidos. Así como no vemos el aire, las corrientes eléctricas, las ondas de televisión, de radio o de internet que nos circundan en el espacio, así también hay otras corrientes de energías muy sutiles, que también nos influencian, las cuales debemos tomar en cuenta.

El ser humano siempre está asistido. En momentos difíciles surge la encarnación de un ser de luz, un guía, un dirigente que lleva a los pueblos hacia una nueva forma de vida, a la antiguamente llamada Tierra prometida, como sucede en estos momentos en los que caminamos hacia ese sitio ahora llamado Era de Acuarius.

Podemos afirmar que siempre estamos asistidos y no sólo en esos casos periódicos en que encarnan guías, iluminados, santos, místicos, dirigentes sociales; en todo instante podemos acudir a esa protección. Esa es la razón por lo que la gente les ora a los ángeles, a los iluminados, a los santos.

Los pueblos tienen a su servicio ejércitos de espíritus que están a la disposición de todos los seres y en to dos los reinos, sean animales, plantas o minerales. Dios no tiene favoritismos y también asiste a las especies animales. Por eso, también las tribus de tigres, antílopes, tortugas y peces tienen sus espíritus guardianes, que están dedicados a servirles y ayudarles. Cuando el hombre abusa de la naturaleza, la explota y la destruye, esos espíritus entran en acción, y entonces decimos: ¡catástrofes! ¡Inundaciones! ¡Terremotos! ¡Maremotos! Pero el que estudia esoterismo sabe muy bien que la naturaleza busca con ese tipo de fenómenos restablecer el equilibrio.

La naturaleza tiene derecho a defenderse y aplastar una ciudad cuando le están talando sus árboles o contaminado sus aguas y tierras. Para la naturaleza eso no es ninguna catástrofe; el planeta sigue adelante mientras que el hombre lo califica como terrible y negativo, sin tener la comprensión ni la humildad de reconocer que estamos interrumpiendo la armonía universal, que estamos alterando el derecho a la vida de otros seres.

Muchos hablan de los derechos humanos, pero pocos toman en cuenta los derechos de los árboles, de los tigres, de los pájaros, cuando también deberían ser tomados en cuenta. Ante el trono de Dios, ellos deben ser tomados en cuenta y hay una legislación divina para que sean respetados sus derechos. Eso es lo que tenemos que aprender a ver, en lugar de quejarnos, reclamar, deprimirnos, asustarnos o alterarnos.

Debiéramos tener la dignidad de aceptar nuestra responsabilidad. Algunos dirán: ―es que yo no estoy destruyendo nada. Sí, pero hay un karma y una responsabilidad colectiva; los que viven en la ciudad, todos, por sean, están respirando aire contaminado y eso les va a perjudicar en su salud, porque tenemos esa vida compartida. Así también tenemos la responsabilidad y el derecho de intervenir para corregir lo que anda mal y al ejercer ese deber, de alguna manera estamos protegiéndonos de un mal colectivo y colaborando con un bien colectivo.

—Maestro, ¿tiene algún significado el ritual del miércoles de ceniza, sobre todo cuando dicen: ―polvo somos y al polvo volvemos?

—Sí. En el calendario relacionado con la magia, antes de que llegue el año nuevo, el 21 de marzo, la gente debe hacer una recapitulación de todo lo sucedido en el año y corregir lo que sea necesario. La devoción religiosa establece ese principio después del desahogo de pasiones, con el carnaval. Así está establecido ese momento, esa reacción, esa recapacitación, para hacer un propósito de enmienda, que es el miércoles de ceniza, con la imposición del polvo como recuerdo de que nuestra vida aquí es pasajera y de que estamos en una pasantía. Es una oportunidad para que al terminar nuestra vida tengamos derecho a ascender a un estado más elevado.

Debemos aprovechar nuestro corto tiempo en la Tierra para acumular todo los tesoros del espíritu que podamos. Nunca podremos llevarnos los tesoros materiales al otro lado; hasta el cuerpo, que es nuestro y lo más cercano a nosotros, lo tenemos que dejar. Es evidente entonces que hay que llevarnos esos dones del espíritu, esas cualidades superiores del alma, de tal manera que al dejar el cuerpo, tengamos acceso a una dimensión más elevada, haya o no reencarnación. Lo que nos llevemos de aquí nos da méritos para tener acceso en la otra vida a un nivel más luminoso, más hermoso y benigno.

Reconocemos, por tanto, que hay muchos mundos y universos no sólo físicos y visibles, sino otras dimensiones. Y como seres multidimensionales que somos, vivimos, viajamos y nos trasladamos por esas dimensiones, sean bajas o elevadas. El miércoles de ceniza es un recordatorio de que debe hacerse una toma de conciencia de todo eso.

Ese príncipe enamorado es Cristo, y su beso, el beso crístico, es el verbo encarnado, el que viene a activar los resortes del espíritu que están atrofiados. Para nosotros el que trae el beso crístico para la humanidad es el Sublime Maestre de la Ferriére.

El Maestre Avatar es como un arquitecto, pues el presentó los planos de la Nueva Era. Fue él quien dijo de qué se trata, que papel juega Urano, cuál es su fuerza, así como la naturaleza del signo de Acuarius. Al Hermano Mayor le tocó ser como el primer maestro de obras. Fue el primero que tradujo los planos del arquitecto, para luego emprender la tarea de fincar los cimientos del edificio de la Nueva Era.

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