Quedó enraizado el Fuego sagrado en Zirahuén, Michoacán

El Rector DDP y Pablo Taizán con las figuras que quedaron enraizadas en L.H.A.S.S.A.

El mara’akame Pablo Taizán de la Cruz y el Titolopochtli Domingo Días Porta, acompañados de sus respectivas familias, concluyeron los trabajos espirituales en Michoacán al enraizar, durante la noche del 21 al 22 de julio del año pasado, el Fuego sagrado en La Honorable Academia del Sagrado Saber Ancestral (LHASSA). Quedaron así abiertas las venas de las rutas sagradas purépechas, trabajo que comenzó desde 2001, a invitación hecha por los ancianos de Michoacán, y que continuaron en los años sucesivos con cuatro peregrinajes por sus territorios.

“Es te trabajo nos dará la fuerza necesaria, desde el ángulo de las tradiciones y culturas de México y de toda Amerikúa, para emprender una nueva etapa Iniciática, y así adentrarnos en los Sagrados Misterios de la Vida”, dijo el Ven.

Ajpok-Olal, Domingo Días Porta, después del enraizamiento del fuego sagrado en la Casa Sede ubicada en Zirahuén, Michoacán.

Ya desde fechas anteriores, el Titolopochtli Días Porta había explicado la importancia del evento:

“Debemos estar muy pendientes lo que va a suceder este 21 de julio, con el arribo de los mara’akames wixárikas Pablo Taizán y su esposa Lucia Lemus. Ese será un momento importante y definitivo para mí y para el trabajo que aquí realizamos”.

Añadió que los Ancianos huicholes transmitirían un importante mensaje del Espíritu, para tomar decisiones con el trabajo que está realizándose con LHASSA en Zirahuén, Michoacán.

“Es especial su presencia porque son los primeros Ancianos que vienen a este lugar ya en funciones y con seguridad otros muchos van a venir después”.

El Titolopochtli habló del apoyo que durante años el Anciano Pablo Taizán ha dado a los discípulos, al entregarnos una herencia cultural preservada a lo largo de los siglos.

“Con él tenemos muchos años de relación. Nos ha llevado a su tierra y a sus peregrinajes del desierto, en la sierra, y otros lugares sagrados. Siempre nos ha dado lo mejor: los tesoros sagrados que cuida en medio de tantos problemas, que vive él como el resto de los indígenas de México y nuestro continente. Él nos ha transmitido sus tesoros y ha cumplido. Por eso, él espera que los que han recibido esa semilla cultural la sigan cultivando. Así que vamos a recibirlo como nuestra familia, porque nos atendió y recibió cuando los buscamos”.

El arribo de los mara’akames

Los Ancianos llegaron el martes 17 de Julio a las 3:00 horas, por algunas demoras en la carretera. La Anciana Lucía Lemus no quiso descansar, a pesar de la desvelada y el cansancio del viaje, ya que prefirió comenzar con la preparación de la bebida tradicional, el nawá o tejuino tradicional (Quetzal núm. 12, Radio Indígena núm 51).

Mientras, el Maestro Días Porta llevó al mara’akame Pablo Taizán a realizar un recorrido por todas las instalaciones. En el transcurso, el Anciano preguntó acerca del trabajo que esperaban de él para el lugar. Días Porta le contestó: “Necesitamos echar a andar este lugar, que los discípulos deje de relegar lo sagrado a tercer plano, que esta Escuela florezca; que usted nos ayude a limpiar el lugar de chismes, comentarios negativos, críticas, para que vengan personas con verdaderos anhelos de superación y que este lugar pueda ser un foco de futuros líderes y guías de los pueblos”.

Pablo Taizán recorrió entonces las instalaciones de la Casa Sede: visitó el santuario (SUMAK), el temazcal, el circulo de medicina, sitio donde realizaron la ceremonia de preparación del tejuino. Al terminar, dijo que consultaría con los espíritus del lugar durante la noche, para hacer un diagnóstico.

Los Ancianos huicholes Pablo Taizan y Lucia Lemus

Los Ancianos también conversaron sobre en lo delicado y riesgos que representa manejar la medicina del peyote y el temascal, así como otros aspectos de la medicina tradicional sin preparación.

El diagnóstico

El jueves 19, Pablo Taizán informó a Días Porta sobre lo que recibió durante los sueños: supo de los trabajos que habían hecho otros Ancianos en el lugar; por otro lado, también cayó en cuenta de los problemas que obstaculizan las labores en marcha y la manera de sanar esas heridas, y agregó: “Vamos hacer unas protecciones en el lugar, para que se purifique la gente al entrar aquí. También quiero hacer un trabajo para los que vengan enraizarlos con el Maestro Domingo, que sientan el lugar como suyo, quitarles esa ven- da de los ojos que tienen y que puedan ver lo que hay aquí, lo que quiere hacer el Maestro Domingo”.

Pablo Taizán mencionó también que enraizaría un fuego ceremonial, para que ahí poder realizar rituales de sanación y conexión con los espíritus de la naturaleza. De esta manera la fuerza de la tradición que él porta, podría irla entregando poco a poco para fortalecer los trabajos del Monasterio, a lo que añadió: “vamos a enraizar este fuego, con eso los apoyamos para que brote lo que aquí han sembrado los demás Ancianos y para que haya más vida”. También dijo que habló con el espíritu del Ojo de agua que abastece de agua al lugar, y mencionó que era importante realizarle una ofrenda votiva, por lo que talló en madera una figura de la Diosa del manantial que también enraizaría durante el evento, “para que el espíritu este contento y no se retire”. Al respecto, Días Porta comentó que Pablo Taizan era como una comadreja que venía a arrancar las malas hierbas de raíz. “Tengo la esperanza de que por fin con este trabajo haya una purificación definitiva en los discípulos”.

La ceremonia de la limpia

El Viernes 20 de Julio fue un día intenso. Pablo Taizán y Días Porta recorrieron el lugar y realizaron curaciones y bendiciones en todos las casas, en el bosque y a lo largo y ancho del terreno. Mientras, la Anciana Lucía Lemus y algunas hermanas realizaban las ofrendas rituales de tamales, tejuino y comida para entregar a la milpa.

Durante la mañana del sábado 21 de julio salimos en paso ritual hasta el coamil, para realizar la ceremonia de la limpia. Quienes participamos quita- ron la mala yerba para que el maíz creciera bien. Fueron momentos de trabajo místico. Pablo Taizán dirigió las ofrendas a la milpa y a la Madre Tierra, para que crecieran las plantas sanas y fuertes.

Por la tarde, los que iban a participar en la ceremonia de la noche tuvieron que confesarse en torno a un fuego de purificación, en las afueras del terreno del Monasterio. Ya todos limpios, Pablo Taizán sereno, contemplativo, meditaba frente al Fuego mientras todos los participantes ocupaban su lugar y arreglaban los últimos detalles.

Entrada la noche, los cantos y oraciones de él y su familia inundaban el lugar. Podíamos incluso sentir cómo el fuego exhalaba su aliento y permitía entender el diálogo de los Ancianos. En varias ocasiones, el mismo Días Porta dio indicaciones para alimentar la hoguera ritual, pues decía que se trataba solo de echarle leña: “ahí hay espíritus que nos hablan. Es importante saber no perturbarlos y saber el momento oportuno para alimentarlo, para así no afectar su presencia y el diálogo con nosotros”.

Momento en que quedó enraizado el Fuego sagrado en Zirahuén, Michoacán, México.

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