LA BÚSQUEDA DE LA VISIÓN ABRIR LA MENTE A LO SAGRADO.

Los mamos, sacerdotes kogui, hermanos mayores de la

Durante cuatro días y cuatro noches, 19 hermanos subieron a la montaña en búsqueda de la visión en Zirahuén, Michoacán, México. Una práctica heredada por nuestros pueblos milenarios, que busca extirpar de raíz la causa principal del mal: la ignorancia, la desconexión con el Creador.

La Búsqueda de Visión es la actividad más importante de los trabajos de nuestra Orden, dijo el Venerable Ajpokl-Oolal, Domingo Días Porta, en las instalaciones de La Honorable Academia del Sagrado Saber Ancestral (L.H.A.S.S.A.), al recibir a 19 hermanos procedentes de distintos puntos de México, Estados Unidos y Ecuador, que estuvieron en la Montaña Sagrada en Zirahuén, Michoacán, durante cuatro días y cuatro noches en busca de la Visión, para comprender y guiar su vida con sabiduría.

Durante la bienvenida que les hizo el Rector de los Colegios Iniciáticos a los buscadores, a quienes mencionó como la “primera brigada del cuerpo expedicionario del Omeyocan”, subrayó la trascendencia de esta práctica para ellos y para la Orden, cuya principal finalidad “es lograr la visión, la iluminación, la realización, la trascendencia de nuestro destino. El destino implica la meta y el rumbo. El rumbo son los puntos donde hacemos escala; la meta es el punto final”.

Días Porta explicó la importancia de que el ser humano tenga una “finalidad o razón de ser” que esté más allá de las posesiones materiales y la vida normal tan frecuente hoy día en las ciudades, y que por lo regular la sociedad toma como medida de “realización”:

“La Búsqueda de Visión es el más importante de los trabajos de nuestra Orden, su importancia radica en lograr la visión, la iluminación, la realización, la trascendencia de nuestro destino. El destino implica la meta y el rumbo. El rumbo son los puntos donde hacemos escala; la meta es el punto final”.

“Somos peregrinos cósmicos; vamos por etapas en la vida: en lo individual y en lo social. Sin embargo, tenemos una meta final que el Creador nos ha señalado. Las paradas son las edades humanas. Vamos haciendo escala, que son las experiencias en las cuales entramos y salimos y, si tenemos el plano de navegación, el mapa adecuado para orientarnos, entonces entenderemos las lecciones de la vida y nos preparamos para llegar con conciencia a la meta final”.

Con la satisfacción de haber dirigido la práctica y de haber apoyado a los buscadores durante una semana completa, Días Porta nos dijo: “Han entrado por esa puerta que cierra una dimensión para entrar a otra. Es una alegría darles la bienvenida. Con esta ida a la Montaña Sagrada han abierto una puerta en su camino espiritual.

Esperamos que más hermanos vayan también a la Montaña Sagrada para prepararse. Hay que ir entonces al desierto, la selva, la costa del océano, de esa manera daremos pasos ascendentes por la pirámide espiritual de nuestra vida”.

El Titolopochtli aclaró a los participantes que la Búsqueda de Visión es una práctica que debe repercutir en la vida personal de cada individuo. “Más que una iluminación, es la realización en consciencia de la comprensión de las leyes constituyentes de la Gran Nación, que es el Universo, y lo importante es aplicarlo en nuestras vidas”.

Añadió que en el resto del año será para los Buscadores el cumplimiento de lo que recibió cada uno en la Montaña. Explicó que esa entrega que les hizo el Gran Espíritu constituye una vía para los trabajos de la implantación de la Nueva Edad, así como la consolidación de la Orden.

“Cada Buscador recibió un mensaje que servirá como sostén y fuerza para afirmarnos en los pasos que estamos dando. Busquen cada día conectarse de nuevo con esta Montaña Sagrada. Recuerden hacer oración, sintonizarse con este lugar, recordar y meditar con relación a las vivencias que cada quien tuvo”.

El retorno El Maestro Días Porta añadió que sería muy recomendable que dentro de un año cada Buscador regresara de nuevo al círculo donde estuvo los cuatro días de Semana Santa con su árbol guardián, para “rendirle cuentas de lo que ha hecho con la visión y experiencia obtenida durante ese tiempo transcurrido”.

Durante la recepción, en el Círculo de medicina, en las instalaciones de LHASSA, Días Porta explicó también las nuevas tareas que tiene esta Primera Brigada de Exploradores del Omeyocan. Destaca la de ir en busca de la sabiduría guardada en Palenque, el “Santo Sepulcro”, como le nombra el Titolopochtli, por ser ese lugar el sitio donde los sabios mayas han ido a enterrar la sabiduría (ver Colibrí núm., 2).

También habló de la importancia de visitar Chichén-Itzaab, el “Pesebre de Amérikúa”, donde se preparaban las parejas de Iniciados para recibir a los futuros guías e instructores, para contribuir así en el despertar de esos sitios sagrados.

Pero aclaró que no hay que ir como “pseudo-esoteristas, ni como empresarios que solo buscan ganancias comerciales a costa de los verdaderos guardianes de estos lugares. A hay que ponerlos en el lugar que les corresponde, ellos son los que irán abriendo la energía en estos lugares, con nuestro apoyo”.

Subrayó la importancia de la Medicina Sagrada y del papel que los Ancianos de Tradición tienen, ya que ellos “sí son capaces de procurar una profunda sanación.

De ahí, aclaró, la importancia de la Búsqueda de la Visión como “la primer medicina que hay que tomar en cuenta para quitarnos los velos de los ojos y los oídos”.

“Este lugar (LHASSA) es un centro de sanación. Es importante reconocer que estamos enfermos. La atención de la salud implica un conocimiento y un ejercicio dinámico de lo sagrado, de los principios espiri tuales. Antes de presumir, debemos ser honestos para someternos a un tratamiento con la medicina sagrada, que va a extirpar la raíz la causa principal del mal, que es la ignorancia, la desconexión con el Creador”.

Por último, Días Porta recordó la importancia de recuperar el calendario sagrado, ya que “la civilización actual no sabe manejar el tiempo, que es el más grande tesoro que Dios nos ha legado. Así que nosotros debemos aprender a administrarlo. Los meses y los días para nuestros antiguos sabios eran instrucciones de trabajo en armonía con el Creador.

Por consecuencia, para nosotros el tiempo no debe ser „oro‟, sino arte, belleza en nuestras actitudes, armonía en nuestros gestos, sutileza en las decisiones”.

“Como enseña la Tradición Maya: el tiempo no es lineal sino esférico, y podemos trabajar en el pasado y en el futuro, centrados en el presente”.

La visión cimbra y transforma nuestro ser

“La sensación de felicidad que proporciona la visión es una mezcla de potencia inmanente de responsabilidad, autodeterminación y libertad. Es el triunfo de la fe, liberada de la tensión que proporciona el natural escepticismo humano por lo trascendente”.

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