Necesario valorar la Cultura Sudamericana

“Hay que poner la cultura de Sudamérica en el lugar que le corresponde. Necesario revalorar el Sur para lograr el encuentro entre el Águila y el Cóndor”.

Los mamos, sacerdotes kogui, hermanos mayores de la humanidad.

El encuentro entre el Águila y el Cóndor solo se dará cuando el Norte tenga la profunda necesidad de aparearse con el Sur, y no cuando traten de imponer su pensamiento y palabra”, dijo el muisca Ignacio Murillo, residente de la comunidad indígena colombiana Sibin Suaye y discípulo avanzado del Mamo A Luka, uno de los principales Ancianos y guardianes tradicionales de las aborígenes de su natal Colombia, en Sudamérica.

Desde esos lugares, él peregrinó junto con su esposa, Azucena Medina, por diferentes partes de la república mexicana para llevar su mensaje y entregar ofrendas de las etnias de Colombia a los Ancianos de las diferentes tradiciones indígenas de nuestro país. Él también ha trabajado por años junto con las culturas kogui, de la Sierra Nevada de Santa Martha, y muisca, del Amazonas.

Concluyó su peregrinaje en Zirahuén, Michoacán, en la Honorable Academia del Sagrado Saber Ancestral
(L.H.A.S.S.A.), que le abrió sus puertas para que este mensaje del Sur encontrara oídos el sábado 20 de enero, durante la celebración del aniversario del natalicio del Maestre Avatar, Serge Raynaud de la Ferriére.

Ahí, Ignacio Murillo impartió un estudio y realizó el ritual sudamericano del ―mambeadero, que definió como un instrumento pedagógico para el desarrollo humano y espiritual, resguardado por los mamos, los sacerdotes kogui, que habitan en la Sierra Nevada de Santa Martha, y por otros guías de las comunidades indígenas del Amazonas.

Ignacio Murillo explica que “un mambeadero no tiene nada de extraordinario; las culturas del sur son sencillas, serenas.

Allá los rituales no son externos, no tienen nada de parafernalia hacia fuera sino que implica un trabajo interior, con el pensamiento: solo hay que consumir hoja de coca, guardar silencio y hacer el trabajo con la mente o poporiar al lado de un fuego ritual, dentro de una casa ceremonial”.

“Los Ancianos de Sudamérica no ven con buenos ojos el manejo que hacen algunos hermanos con la mezcla de varias medicinas. Piensan que eso contribuye a la confusión de las personas”.

Según Ignacio Murillo, la “Palabra de coca y tabaco” tiene una manera específica de expresarse, tiene sus reglas y su ciencia, cuyo conocimiento se centra en la práctica del mambeadero.

Su finalidad es curar y cuidar el pensamiento y la palabra, para que estos, a su vez, nos ayuden a cuidar el corazón y guiar nuestras acciones. Comentó que los principios guardados en el Amazonas, a través del mambeadero, poco a poco ha ido extendiéndose por todo Colombia, gracias a que han empezado a tomar en cuenta a los Ancianos y se les ha llevado a las escuelas, universidades e instituciones públicas para que enseñen esta práctica “El reto de la educación en el Sur es poner en la cátedra de todas las escuelas de nuestro país el pensamiento indígena. Desafortunadamente en Colombia hay muchos problemas de identidad: los pueblos sudamericanos no reconocen a su gente, están buscando afuera lo que tienen adentro”.

“Nosotros, como mestizos, tendemos a buscar varias ciencias, como el I Chin, la astrología, la cábala, los temazcales, la pipa, el peyote, la ayahuasca. Muchos quieren, especialmente los hermanos del Norte, manejar la mandrágora, la coca, el tabaco, el yahe, el tamu. Piensan que pueden manejar todas las plantas sagradas, que pueden unir todo, que eso es un privilegio que ellos tienen. Pero un Anciano del Sur, don Antonio Tiruyateque,en una metáfora nos dio la clave: hijo, ya no más. Tiene que escoger una mujer con la que usted se vaya a casar.

¿Por qué usted quiere enamorar a todas las mujeres, quiere tener pipa, quiere tener temascales? Pero tenga solo una cosa. Ahí esta nuestra mujer: la coca.

Enamore esa mujer para que le hable. Ustedes parecen como jovencitos, andan picando con todas la mujeres, pero solo hay que casarse con un”.

Según Ignacio Murillo, los Ancianos de su país no ven con buenos ojos el manejo que hacen algunos hermanos con la mezcla de varias medicinas. Piensan que eso contribuye a la confusión de las personas. ―La universalidad debemos entenderla como una actitud de hermanarse con todas las tradiciones, religiones y culturas: con los chintoístas, mahometanos, hindúes, budistas, católicos, con las tradiciones sagradas de América, etcétera., pero no hay que intentar dominarlo todo. Ahí hay un equívoco que sucede con frecuencia con los hermanos mestizos. Es necesario tener un sendero esencial, un solo camino, y sobre ése abrazar a todos los demás”.

Ignacio Murillo también comentó la falta de respeto que ha habido por par- te de algunos mestizos del Norte que viajan al Sur e intentan imponer sus creencias sin autorización o respaldo de ningún Anciano de sabiduría.

―Muchos han ido a poner temazcales por todos lados, cerca de las malocas (casas ceremoniales), y los Ancianos dicen que eso no está permitido. Nosotros pensamos que debe haber respeto. Por eso los Ancianos se organizaron y determinaron que en todos esos luga- res quitaran esos temazcales, no por que rechacen esa sabiduría, sino por- que no fueron bien puestos. En el Sur ya tienen sus mambeaderos, ya tienen su ciencia y la tienen con respeto, y no cualquiera puede tener un temazcal para quemar piedra, porque ahí suceden muchas cosas. En eso hay que tener mucho cuidado”.

Añadió que para el restablecimiento de la armonía entre todos los pueblos del continente es necesario el abrazo entre el Norte y el Sur, pero este abrazo cultural no ha podido lograrse por falta de actitud, sobre todo de la que carecen los hermanos del Norte de nuestro continente.

―Veo una autoafirmación de los her- manos del Norte con respeto a los del Sur. Quieren hablar solo de su cultura; no hay una actitud para escuchar y saber lo que esta pasando en el Sur y ver cómo podemos enlazarnos, como tejer palabra. Quieren contar sus mitos, lo que ocurrió aquí, en Tenochtitlan, con Quetzalcoatl, los cenotes en Yucatán, sus lugares sagrados, sus calendarios. Hay una insistencia, una actitud de solo hablar de lo propio. Con quienes he encontrado una actitud más abierta hacia la palabra de los Ancianos del Sur es con los hermanos que están cerca del Maestro Días Porta, en el resto hay una auto afirmación muy fuerte”.

“Así que considero que solo cuando exista en los del Norte una profunda necesidad de aparearse con los del Sur, como cuando alguien se acerca a una mujer, con amor, con respeto, para encontrar algo que ella tiene y a nosotros nos falta, solo así va a haber el encuentro entre el Águila y el Cóndor. Esta metáfora tiene que cumplirse, tanto en el mundo espiritual, como en el mundo humano y practico”.

Subrayó que estos señalamientos de ninguna manera significan un rechazo hacia las culturas del Norte, sino todo lo contrario. ―Sí, necesitamos que llegue la oración de la pipa, necesitamos el peyote, los tipis, los temascales, pero que los hermanos lleguen a tejer, a que hagamos mochila. En esta mochila (morral) que traigo hay un principio: ninguna hebra de la mochila sagrada se sobrepone una a la otra. No dice una ´yo soy más‘, ´yo tengo esto‘, sino que es un tejido armonioso”.

Por ultimo, Ignacio Murillo dijo que ―es el momento de que el Sur mire donde esta sentado, porque ya están saliendo los rituales de coca, de tabaco, la danza del pagamento, el ritual con el mar. Hay que poner al Sur en el lugar que le corresponde.

El mambeadero, práctica ancestral para sanar el pensamiento, la palabra y el corazón.


Los koguis se autodenominan “hermanos mayores”. Viven en el “Corazón del mundo”, en la Sierra Nevada de Santa Martha, Colombia.

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