Los mayas decidirán mi sucesión: Domingo Días Porta

Durante la navidad de 2006, en La Honorable Academia del Sagrado Saber Ancestral (LHASSA), el Venerable Ajpok-Oolal, Domingo Días Porta, habló sobre su posible sucesión iniciática; el encuentro con él después de la muerte; los problemas que trascendió con los Jerarcas lunares; su criterio para la entrega de grados iniciáticos; las circunstancias de transición hacia la Nueva Era en que se encuentran el Cristianismo, el Budismo, las Gfu`s actuales y la misma Orden que él guía; su punto de vista sobre el trabajo de la MAIS; las expectativas que tiene para el año 2012; sus puntos de vista sobre el temascal y la pipa sagrada de Norteamérica, así como sus inquietudes de continuar su trabajo desde otro frente en Sudamérica.

“Nuestros pueblos tienen un respaldo filosófico para todas sus actividades y prácticas, pero la filosofía que usan no es la de ningún filósofo con nombre y apellido, sino se trata de una filosofía de corte universal”.

Los ancianos dicen que el temazcal no es para echárselas   de   héroe, de hombre fuerte. Hay que evitar esos alardes. Hay que trabajar en ese aspecto de la tradición con mucha humildad y adaptarse al proceso mismo del temazcal, saberlo llevar. Más adelante voy a escribir un trabajo sobre su importancia y el res- paldo histórico que trae.
 
—¿Cuál es la relación de temazcal con las demás ceremonias?
—Uno de los objetivos del temazcal es despertar la sensibilidad. Detrás de esta práctica hay muchos aspectos que estudiar: historias, leyendas, mitos, que encierran conocimientos profundos.

El temazcal no es una práctica aislada sino que está integrada a otras disciplinas y prácticas. Los Ancianos del norte la usan, por ejemplo, durante la Danza del Sol, la Danza de los Espíritus, en la Visión Quest. Es un ingrediente más de trabajo.

En una ocasión, Emerson Jackson y otros Ancianos estuvimos en el temazcal del Amazonas, en Perú, que en aquella zona su práctica es individual. Es como una capa grande, un tejido muy amplio que se abre por abajo; digamos que es como un pequeño tipi.

Durante la ceremonia, la Anciana mete una sola piedra caliente. Una niña le ayuda al traerle una ollita con agua. La anciana, mientras permanece a los pies del paciente, hace su ritual de preparación con algunas hierbas y hojas. La mujer pone la piedra que está al rojo vivo entre los pies del paciente y le echa agua. Al soltar el vapor, el calor sube por el cuerpo y uno siente que se quema.

Luego, una vez que la sesión ha concluido, la Anciana retira la olla y es entonces cuando llega el Anciano.
Abre la envoltura que hizo con las hojas y hierbas, y uno puede ver que ahí aparecen pedazos de plástico, clavos retorcidos y otros objetos.

El Anciano hace el diagnóstico y da el remedio. Él explica que no es que le sacó los clavos del cuerpo, sino que es la manera en cómo se materializa la mala energía. Al analizar esos desechos, el hombre medicina hace su diagnóstico y da el tratamiento. Informa también cuantos temazcales más necesita recibir.

—¿Y la chanupa, la pipa sagrada que usan los indígenas en las tradiciones del norte, qué función tiene?

—La pipa es una teología completa. Implica un estudio profundo que está ahí guardado. No es el simple hecho de tener la pipa y fumar con ella, sino que hay que tener el conocimiento de todas las relaciones y correspondencias que están detrás del instrumento. Es una filosofía completa y una teología del Gran Espíritu: es importante saber cómo actúa en nosotros y cómo hay que despertar esas conexiones.

La filosofía autóctona de Amerrikúa es diferente a la europea. Por lo regular, la gente está acostumbrada a los autores, a los libros, a las escuelas, a las corrientes filosóficas y a las posturas individuales; pero aquí funciona de otra manera. Como no hay libros que definan lo que es la filosofía para los pueblos autóctonos, la gente la da por inexistente; creen que son costumbres aisladas, pensamientos irracionales,
ideas vagas y supersticiosas, cuando sabemos que hay un hilo que entrelaza todas esas prácticas.

Nuestros pueblos tienen un respaldo filosófico para todas sus actividades y prácticas, pero la filosofía que usan no es la de ningún filósofo con nombre y apellido sino se trata de una filosofía de corte universal.

En realidad, el indígena está bien formado. Él es un investigador; va al grano, sabe razonar, inducir, deducir.
También es muy objetivo. Quiere estar seguro de lo que hace, y no es un crédulo o un ingenuo como mucha gente pudiera pensar.

Una persona con esa preparación y sapiencia, con ese desarrollo y funcionamiento mental se acepta con mucha confianza, porque lo que dice y afirma es producto de una investigación experimental, de haber observado, de haber tenido una guía sólida.

Algunos preguntan: ¿dónde esta el espíritu? ¿por qué no se ve? Y les respondo: ―”¿Usted no ve el aire y sin embargo respira? Y si le tapan la nariz pide aire ¿Cómo acepta entonces lo invisible? No puede demostrarse la existencia del amor y usted ama ¿Como es eso? ¿En que se basa, pues?” Lo mismo pasa con el Gran Espíritu, las dimensiones sutiles, las entidades espirituales.

La pipa que usan en el norte tiene un respaldo filosófico e intelectual e implica determinadas disciplinas, reglas de vida, un pensamiento moral. Hay que usarla de manera periódica para orar por la humanidad, en especial cuando está próxima la Luna llena, un día antes de preferencia.

También puede orarse con ella cuando el Sol entra a un nuevo signo del zodíaco. Si la pipa ha sido obtenida conforme indican los ancianos del norte y ha sido consagrada de manera ritual, entonces la persona adquiere un compromiso, una obligación y debe usarse de manera regular.

“La pipa es una teología completa. Implica un estudio profundo ahí guardado. Ser cargador de pipa implica un trabajo de todos los días; lo mismo para el corredor de temazcal, que también adquiere obligaciones. No es un privilegio sino una responsabilidad”.

Así que ser cargador de pipa implica un trabajo de todos los días; lo mismo para el corredor de temazcal, que también adquiere obligaciones. No es un privilegio sino una responsabilidad. La pipa que se guarda pierde poder; la pipa que se usa de manera cotidiana coge cada vez más fuerza.

La pipa ritual tiene plumas, son alas para que la oración vuele y el pensamiento se eleve. El tabaco que se usa tampoco es un tabaco común y comercial sino que combina determinadas hierbas que producen ciertas vibraciones. Eso debe estudiarlo el que usa la pipa.

La pipa está respaldada por la historia; es una de las tradiciones más antiguas de Amerikúa, y todo ese pasado esta contenida en ella. Al usarla se le da vigencia a su ancestro, a todo lo que viene arrastrando desde tiempos inmemoriales. Hay una conexión en el tiempo. Tiene una vibración solar porque lleva los pasos del día, del mes, del año.

Si el que la usa estudia astrología, puede aprovecharse las conjunciones planetarias y algunas otras fuerzas cósmicas. Hay que estudiar el libro de Black Elk, Alce Negro, que tiene una enseñanza importante sobre el tema.

La pipa es para los indígenas del norte parte también de su religión, para religare. Lo mismo afirma Emerson Jackson del peyote. Él dice que el peyote es su sacramento sagrado, como es la hostia para los cristianos, y así tenemos nosotros que verlo. Porque resulta que algunos católicos van a la iglesia y comulgan, pero no le dan la importancia a la hostia. No saben siquiera lo que representa y significa.

Un sacerdote estudió todo lo que ese sacramento implica, entonces, cuando da la comunión, transmite todo ese respaldo que trae, de que es el cuerpo y la sangre de Cristo. Lo mismo el que lo recibe, tiene que estar centrado en eso y saber apreciar lo que le dan. Así es como adquiere poder la ceremonia y el ritual. El poder no se da de manera automática o mecánica, sino empieza por una sapiencia y una conciencia del acto que realiza los que participan en ella.

La pipa es, digamos, como una fachada de todo lo que esta guardado detrás, adentro. Lo interesante es que todo eso puede rescatarse. Lo mismo sucede con la Cábala. Dicen que meditar en los símbolos de la Cábala abre la mente, porque cada símbolo, cada sefirot, cada dibujo, tiene depositado un sinnúmero de significaciones que muchas generaciones de estudiosos han depositado ahí. Cuando alguien lo estudia se abre toda esa memoria y todos los conocimientos que están ahí guardados.

Lo mismo pasa en la tradición indígena al usar la pipa: despierta la mente de quien la usa, porque se trata de una herencia ancestral, con un simbolismo ahí contenido de generaciones y generaciones. Como si fuera un mandala, la pipa vibra, cobra vida y despierta en la mente circuitos dormidos.

Lo mismo sucede con el crucifijo para el cristiano. Ahí hay toda una historia. En ese objeto puede atraparse sueños, visiones, revelaciones, y eso mismo lo tiene la pipa. Claro, todo eso sucede si se trabaja con conciencia y con poder. Al usar el objeto de manera adecuada, se abre como si fuera un libro que guarda esa tradición. El objeto ritual es como una puerta de entrada a un mundo y a una visión.

Se supone que la chanupa, la pipa ritual que usan los indígenas del norte, debe producir ese efecto, pero trabajándola de cierta manera. Por ejemplo, a la salida del Sol. Hay que saber pedir y saber contactarse con los llamados ―”archivos akáshicos”, que es la manera, por ejemplo, como los mayas preservan su sabiduría.

Nos decía el anciano maya, Félix Poot Chuc, que Palenque era un panteón de sabiduría; que ahí los sabios antes de morir depositaban su experiencia y conocimientos adquiridos a lo largo de su vida, para que luego las siguientes generaciones fueran a tomarlas, como si se trata de un alimento.

Los mayas tenían sus registros akáshicos. En Palenque hay esa esfera etérica que funciona como una biblioteca; ahí está depositado su saber ancestral.

Los Ancianos mayas de vez en cuando van a leer lo que está escrito y guardado ahí. La tumba de Pakal Votán lo confirma. Palenque no era un cementerio de cuerpos sino un entierro de sabiduría. Una vez que el sabio antes de morir entregaba esa sabiduría en forma energética, digamos, etérica, ya podía retirarse.

La muerte en aquellos tiempos no era como lo es ahora, por decrepitud, por no saber vivir y con una agonía constante al final de la existencia, sino porque había llegado la hora. Entonces, un año antes de morir, iba el sabio a entregar su conocimiento y luego hacia su retiro para preparase para la muerte.

Nuestra Orden lleva un nombre maya y está basada en esa cultura. No me preocupan las cosas transitorias. Yo entrego hasta donde he llegado, y si hay alguien que me suceda, bien, y si no, pues los ancianos decidirán.

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