La finalidad del presente libro es proporcionar a las personas que se interesan en las manifestaciones de la espiri¬tualidad oriental datos precisos sobre la naturaleza de los ritos de iniciación lamaicos, así como de las doctrinas expuestas a los iniciados, ya sea en el curso de las ceremonias o después de estas.
No es necesario decir que tal tema no puede agotarse en el espacio de doscientas o trescientas páginas. Además, para penetrarlo enteramente, es necesario estar familiarizado con ciertas teorías del budismo mahayana y del tantrismo hindú, que están subyacentes en la mayoría de las manifesta¬ciones del misticismo lamaico. La manera en que son enten¬didas estas teorías, amalgamadas y adicionadas a elementos de fuente no-aria por los metafísicos y anacoretas contem¬plativos del “País de las Nieves” puede dar lugar a otro trabajo. Este bastará, de todos modos, para esclarecer un lado muy particular y, hasta el día actual, desconocido por los extranjeros, de la vida religiosa de los tibetanos.

Notas: Se cita a la Sra. Alexandra David Neel  Cuyo libro:  Iniciados e Iniciaciones en el Tibet  en la pagina 16 escribe…

Un día yo conté a un lama la historia del reverendo Ekai Kawaguchi10, quien, durante una estadía en el Tibet, con el deseo de aprender la gramática, se dirigió a un maestro de renombre. Este último pertenecía a la orden religiosa y se presentaba como un gelong11. Sin embargo, tras haber habi­tado algunos días en casa del maestro, el alumno descubrió que su profesor había transgredido la regla del celibato, y que era padre de un niño. Este hecho le inspiró un profundo desagrado: embaló sus libros, sus petates, y se fue.
“¡Qué santurrón!”, exclamó el lama al oír la anécdota. ¿Acaso el gramático sabía menos gramática por haber cedido .a las tentaciones de la carne? ¿Qué vínculo existe entre esas cosas, y acaso la pureza moral del profesor debe preocupar al estudiante? El hombre inteligente cosecha el saber en donde lo encuentra. ¿Acaso no es un loco aquel que rehusa recoger una joya depositada en un recipiente sucio, a causa de esta suciedad?

Los lamaístas esclarecidos contemplan desde el punto de vista psíquico la veneración testimoniada a un guia espiritual. De hecho consideran del mismo modo cualquier especie de culto.

 Gelong:
Guelong, se pronuncia con la ‘g’ dura y se escribe dje slong, literalmente un virtuoso mendicante, el equivalente aproximativo, entre los lamaistas, del bikkhu de los budistas del sur: un religioso célibe, que ha recibido las órdenes menores.
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