EL DESCENSO DE LA LUZ GALACTICA V

      Guía # 21 – Peldaño 18 Camino a Tierra desde el 21.12.2012

 

Para cultivar la Homocultura sagrada en el jardín del ser, no hay que seguir viviendo según el viejo tiempo, el viejo calendario, esa filosofía caduca que nos hace indiferentes a los procesos del tiempo verdadero, que es ritmo, compás, armonía y belleza.  Ajustemos nuestros pasos en el diario vivir al calendario sagrado.

El Mensaje del nuevo Baktún nos impulsa a un renovado y vigoroso trabajo sobre sí mismo, cuyo centro es la meditación galáctica, y su meta el despertar de la conciencia cósmica, el siguiente peldaño que el estudiantado humano en la Universidad Tierra debe alcanzar.  El Jardín del Edén reside, en estado de abandono, en el lado más sutil del ser humano; ese lado ignorado, que la psicología clínica de estos tiempos del maquinismo no ha podido descubrir, y que las religiones guardan velado entre sus mitos.

Vamos entonces a presentar una meditación inicial para esta estación del primer año del Quinto Sol Maya.  Meditación que progresivamente iremos desarrollando más y más, para profundizar en los misterios del ser, hacia el descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza, más allá del estado humano común.  La práctica es el alma de todo sendero espiritual.

Tocando ante el Portal del Santuario del Saber, pedimos permiso a sus Guardianes para entrar a recibir el Pan de Vida.  Queremos aprender el arte de vivir, y que este estudio nos conduzca a la acción consciente, a nobles virtudes, a asimilar la palabra iluminante de los Guías Espirituales de la Humanidad, y a unirnos al Dador de la Vida.  Que así podamos compartir el agua pura del Saber, para que en la Tierra germinen y crezcan todos los anhelos, los ideales, las búsquedas.

 

JARDINERIA PARA LA HOMOCULTURA:

 

Meditación primera:  antes de salir el Sol al amanecer, o luego de ocultarse al atardecer,  un día antes de la Luna Llena.

 Unos días antes, buscar 3 piedras rústicas del tamaño del puño o mano cerrada, o algo más pequeñas, en la naturaleza.  Lavarlas, secarlas al viento y calentarlas al Sol, todo con oración.  Guardarlas envueltas en una tela roja.

 Ese día anterior a la Luna Llena, sacar las 3 piedras, pasarlas por el incienso y por la llama de la vela con oración, y colocarlas en triángulo sobre una mesita que sirva de altar.   Ponerle ofrendas: hojas de plantas aromáticas como pino, cedro, salvia, menta, etc., que alimentan la energía de  piedras y cristales.  Esas ofrendas se cambian cada Luna Llena.

 Colocar 7 granos frescos de maíz : 2 al pie de cada piedra y 1 al centro entre las 3 piedras.  Cada grano en un pequeño envase, con tierra de abono; echarle 3 gotas de agua a cada uno.

 Cada piedra representa: una, el Corazón del Cielo, otra el Corazón de la Tierra y otra el Corazón de la Humanidad.  La explicación sobre las 3 Piedras se dio en el Mensaje IV.  Deben ser rústicas, como las entrega la naturaleza, sin tallarlas ni pintarlas, que conserven su propia energía.

 1ª etapa de la meditación: Purificación. Higiene espiritual, abatir el falso ego, cultivar el interno desapego.  Liberarse de los prejuicios sociales, de temores y supersticiones. Cada quien según su comprensión y conocimiento de la meditación.

 2ª etapa: evocación del día del 13 Baktún, 21.12.2012, para mantenerse en constante comunión con la Luz Galáctica descendida por Voluntad de Lo Eterno.  Es el poder que nos permitirá abrir brecha en la selva de la ignorancia.  Ruptura con el viejo tiempo para abrirse al tiempo nuevo.

 3ª etapa: Encuentro con la Fuente Suprema, con Lo Divino, el Gran Misterio.

Al terminar, envolver las piedras;  guardar los granos donde no les llegue la luz del Sol directamente.

Siguientes Meditaciones: cada 20 días, al comenzar el mes del Tzolkin (ya no el día de Luna Llena, aunque podría coincidir alguna vez), al amanecer o al atardecer; se procede igual que en la primera meditación.  Calentar las Piedras al Sol durante la mañana; al llegar el Sol al cenit  envolverlas nuevamente, todo con oración.  Se estudiará el significado del día inicial del mes según el Tzolkin.

Al terminar, envolver las piedras y poner los granos en un lugar donde llegue la luz del Sol en forma indirecta.  Cada día echarle 1 gota de agua a cada grano.  Cuando germinen los granos, trasplantar cada grano por separado en algún recipiente adecuado, y ponerlos directamente al Sol, regándolos cada día; luego habrá que trasplantarlas a tierra, sea jardín, huerto, el campo, un parque, etc.   Su crecimiento será la indicación del desarrollo interno del meditador.  Aunque esta meditación es más bien individual, si se practica en pareja o en familia se usan las mismas piedras y granos para todos.  Mientras las plantitas de maíz estén pequeñas, se pueden usar en la meditación; al crecer, sustituirlas con otros 7 granos de maíz, siguiendo el mismo procedimiento ya señalado.

Con el próximo mensaje, el VI, terminaremos esta serie y la anterior, relacionadas a la magna fecha del 21.12.2012.  Le daremos continuidad a estos estudios y practicas con una tercera serie, relativa a las nuevas energías que están inundando y bendiciendo nuestra Madre Tierra y todo el Sistema Solar desde el Cáliz del Aguador Celeste, Acuarius.  Es el maná celestial que desciende a nutrir el espíritu de la nueva Humanidad ya en marcha a través de las nuevas generaciones.

Estudiar las modalidades de la Energía Una es estudiar la vida en sus multifacéticas formas y experiencias.  Cinco son sus modalidades o patrones básicos, de los cuales derivan los diferentes niveles de espiritualidad.  Cada uno ha de encontrar su propio nivel o tipo para elevar ese nivel vibratorio trascendiendo así las condiciones trastornadas de salud y bienestar.

El estudio de la cosmovisión maya nos facilita ese logro; para explorarla se parte del esquema del Árbol Maya de la Vida, del cual deriva el calendario maya  (recordemos la Convergencia Armónica en el Árbol de Tule, Oaxaca, en 1987.)  El cuerpo humano, como todo cuerpo, es una gran batería de energías, donde las 13 articulaciones mayores son como centros de reserva de las mismas.  El ser vibra a través de las energías, y éstas se manifiestan a través de las actitudes, palabras, pensamientos, emociones, decisiones y actividades de una persona.  Así se mide su nivel energético y espiritual de alguien.

Nuestra vida es un peregrinaje espiritual en busca del santo Grial, del Manantial puro que calme la sed para siempre al lograr la plenitud existencial.  Este nuevo ciclo o Sol abre el paso hacia esa cumbre, liberando de las garras del materialismo en pos de un vivir acorde a la condición original del alma humana.  Aprovechemos el descenso de la Luz Galáctica, esa energía, la más sutil de todas, que es más bien una cascada de bendiciones cósmicas, para enriquecer nuestro Sendero de vida.  Y nada más indicado que practicar la Meditación, acompañada de formas naturales: mineral y vegetal (piedras y granos) que son receptores puros de esa Luz.

Se debe buscar la Verdad en una ilimitación eternal, y no en una enseñanza, una doctrina, un libro, una escuela, una concepción; tampoco en la intelectualidad, en el arte o la ciencia, sino que todo ello son perfiles que delinean el Camino, etapas que ayudan a trepar por el Sendero.  La Iniciación no es una ceremonia, un estudio más o menos complicado; se trata de un estado de realización que debe adquirirse; si bien eso se logra por medio de la documentación en los diversos estratos del pensamiento humano, también es cierto que las materias a consideración no son el objetivo sino simplemente los medios.  En vez de aguardar la desilusión, por qué no tener un espíritu crítico suficientemente fuerte para enfrentar la duda examinándose a sí mismo…  Analicemos, estudiemos, tratemos de perfeccionarnos en los diferentes dominios; así tendremos un edificio concreto: el verdadero Templo de Dios, puesto que somos hechos a su imagen.   (De: Yug Yoga Yoghismo, capítulo: Conclusión, por el Ven. Maestre Dr. S. R. de la Ferriére.)

 

¡PASH…   AL LAK´EN…!

Soberana Orden Solar de Chichén Itzá

T.A-O  Domingo Días Porta

5 Ben  (Job´Aj), 16 Pax (0 B´aqtun)

Día: 23º Mes: Acuarius, Año LXV Edad del Acuarius

(Valle Verde,  Venezuela, 12.2.2013, )

 

El Camino del Guerrero Jaguar

(II PARTE)

¡No quiero morir! rugió el jaguar humano. La corriente lo arrastraba. En su estertor, se vio convertido en el pez grande. ¡Qué alivio! ¡Podía respirar! Contemplaba otra vez el pasado, y  por fin podía oír al jaguar de piedra, que le hablaba en susurro:

¡Soy vocero de tus ancestros, su palabra quedó registrada en mis moléculas sensibles, partículas imantadas que guardan el legado de las edades! Somos las piedras esfinges que contemplan el desfile de los tiempos y los espacios, escenarios de incontables formas y desenlaces. Fui tallada por tus antepasados para enlazar las Eras y los ciclos culturales, para que los pueblos no olviden, no pierdan la memoria ancestral, no se extravíen en los vericuetos de los razonamientos, lejos del origen, de la raíz, del propósito del vivir, no se vuelvan otra vez hombres de madera vueltos Coy (mico, mono) o de barro, inútiles para caminar hacia la meta real, la ley los destruiría. Los sacerdotes desde el momento en que fui tallada hasta que bajó Canhel relampagueando, enviado por Kinich Ahau, me alimentaban y rendían culto. No por mí, que vivo del alimento del cielo y de la tierra, sino para mantener su memoria viva, el mandato, la ley, la palabra, claras ante los ojos de su espíritu. Ahora estoy abandonado, olvidado entre la maraña de la selva devoradora y exigente. Me necesitas. Te espero. No dejes que me borre, que el registro de tus honorables antepasados desaparezca para siempre. Ven, en nombre de tu linaje. ¡Aguardo por ti, nada espero de los demás! ¡Es la hora del retorno!

En sus espejismos vio al Hombre-Pez del comienzo, cuando se gestaba la vida en la matriz de la Madre Tierra, el océano, que entonces, cuando no había tiempo, lo cubría todo. ¡Cuántos recuerdos guardaba su memoria antigua! Bien decía la abuela, “la mente todo lo refleja y lo contiene”. La conmoción lo despertó. El shamán comprimía su espalda, el agua corría por su nariz. Rugió el jaguar shamán:
¡Venciste la prueba del agua! ¡Otro velo ha caído de tu frente, ventana de tu mente!  ¡Prosigamos!

Bajaron aún más, trotando y saltando sobre  obstáculos y barrancos. Entraron a otra cueva iluminada por un río de fuego líquido, procedente del corazón del volcán. Enfrentaban el elemento más temido por las fieras, el fuego. Pero el shamán estaba entrenado, la vida le había enseñado las estrategias de supervivencia, y sabía cómo respetar al Señor de la Llama, cómo no ofenderlo, cómo hacerle ofrendas gratas a su espíritu. El techo de piedras cristalinas que colgaban, se iluminaba con el resplandor del río ígneo, y de los destellos surgían fantásticas figuras danzando entre  estalactitas.

El calor era insoportable, pero el shamán condujo a su discípulo a un rincón de la sala por donde corría una corriente de agua fresca, allí se metieron para protegerse del intenso calor. Las imágenes danzantes se abalanzaron sobre ellos, una frenética danza los embargó, ascendían y descendían impulsados por remolinos de luz, giraban junto con los seres fantásticos, que parecían lenguas de fuego. Los dos aventureros del espíritu entraron en un vértigo alucinador, su imaginación desbocada empujó atronadoramente las puertas del Tiempo Ancestral; el Anciano de los Siglos corrió a cerrarlas, pero se vio envuelto en el tropel de danzantes, y entonces los pastoreó hacia un paraje desolador. A la distancia, volcanes en erupción convertían hermosos paisajes en cenizas ardientes, lamentos y alaridos.

Hacia los dos jaguares se abalanzaron, ardiendo en llamaradas de odio, un hombre perseguido por un jaguar. En ese instante estalló el volcán, y en la gruta las imágenes danzantes se tornaron en antorchas ardientes. El dolor de sus cuerpos calcinándose los hizo dar un salto monumental hacia el alto techo, agarrándose de los cristales colgantes.

El río de fuego inundó todo el piso, el agua fresca hervía, el vapor cálido ahogaba sus gargantas.

Pegados al techo como acróbatas, sobrevivían gracias a una corriente de aire fresco que corría por lo alto. Rugió el espíritu del volcán, Itzam Cab: ¡Ustedes que han osado desafiar el secreto del Corazón ígneo de la Madre y rasgar el velo del Tiempo, deben responder ante el Consejo la razón de su intrusión!

Súbitamente todo se transformó. Una esfera giratoria de fuego vivo, que pulsaba como un corazón, ardía en el centro de una sala rodeada de grandes columnas de cristal, que parecían danzar al reflejar el resplandor de la esfera con destellos multicolores. Alrededor, en círculo, 12 seres revestidos de fibras luminosas que ondulaban suavemente, los contemplaban con miradas interrogantes. Del techo surgió una voz profunda:
¡Que declaren los audaces retadores! ¡Al fuego!

Una fuerza invisible los empujó hacia la esfera. Sin darse cuenta cómo, ya estaban dentro de ella. Era un fuego fresco, grato, hasta seductor. Por sus pies y sus huesos fueron ascendiendo serpientes de energía radiante, hasta quedar transformados en teas ardientes de ese fuego sin calor, que les transmitía a sus corazones un amor vigoroso, renovador, aromático.

¡Declaren! repitió la voz en lo alto.

Iba el shamán a hablar, pero en ese instante sus cuerpos empezaron a vibrar fuertemente, convirtiéndose en cristales transparentes, sus cerebros y corazones se abrieron para dar salida a pensamientos y sentimientos, sus más íntimos deseos y recuerdos, todo quedó descubierto ante el Consejo, que en silencio tomaba nota. Luego someten la declaración de ambos a consulta, el murmullo se torna canto, que termina en una sentencia inapelable: ¡Confiesen! Sus cerebros parecían estallar. Se abrían las compuertas hacia otros tiempos. Desfilan las edades, se ven involucrados sucesivamente entre seres marinos, anfibios, reptiles, culebras, fieras, aves. Identificaban sus encarnaciones prehumanas; hasta grandes árboles, hierbas, rocas, montañas, océanos, habían sido morada de su esencia.

Cayeron extenuados. Impresiones encontradas, estados absurdos y a la vez reales. Ahora no sabían quiénes eran, habían perdido su identidad habitual y la lejana. ¿Quién soy, qué soy? Se preguntaban

¡Identifíquense! Sentenció el Consejo con voz atronadora, que luego se continuó en el batir rítmico y en crescendo de un tambor retumbante. Sus cerebros se acompasaban a ese ritmo, parecían danzar en círculos ascendentes por las esferas del tiempo. Cada uno se vio como uno de los 4 Ahauab Balam escogidos por el Fundador. En su mente, recuerdos desordenados se van entrelazando como las cuentas de un collar. Sus corazones se abrieron para captar la inmensa tarea que a través del oleaje incesante de los ciclos habían venido cumpliendo y que debían continuar. Se vieron abrazados a una multitud de almas postradas ante el Dador de la Vida. Al morir como jaguar para renacer como humano, el destino le daba poder al joven Balam Chaac en ambos mundos para contribuir a unirlos y así restablecer el Jardín original, mundo de convivencia salido de las manos del Creador en su plenitud de belleza y esplendor. Del pecho de ambos brotó un clamor de perdón, una oración suplicante de amor y veneración.

El jaguar shamán se contempló sumergido en el tiempo uno, desfilando a través de las edades, especies y cuerpos; siempre curando, guiando, aconsejando, gobernando a veces, perseguido otras, pero siempre sosteniendo la pureza de su corazón, la unidad de su esencia en medio de la diversidad de rostros y mundos; esa perseverancia era su credencial para participar en la gran obra de reconciliación.

El terror de las edades oscuras y la dicha de los tiempos de luz, la sucesión confusa de rostros mortales, las espirales ascendentes y descendentes de las energías vitales y cósmicas, todo en la pantalla de sus mentes cobraba un sentido profundo, deslumbrante, sobrecogedor. El transcurrir del tiempo en los escenarios del espacio, esa continuidad de la vida sin muerte, esa unidad de los tiempos sin fronteras, esa presencia permanente del Dador de la Vida, Testigo de esa danza incesante en las espirales del calendario… ¡Sí, la vida tenía un propósito único, había un plan desde antes del origen, para toda la Creación…! ¡Y ellos dos habían luchado juntos en muchos desafíos a lo largo del fluir de los tiempos!

¡Has vencido la prueba del Fuego, amigo! Rugió el jaguar shamán entre risas de alegría.

Se hizo un silencio transparente, místico; la esfera giró, y quedaron frente a una montaña rocosa, tallada con grandes surcos rectos por la acción del viento y de la lluvia. Era la cara de un inmenso jaguar, su boca abierta daba acceso a una oscura caverna. Resultó el rostro vivo del Rey Jaguar, que iba a entregarles su mensaje: Valientes caminantes, sean bienvenidos a mi palacio de piedra. Llegan como medicina para estos tiempos de gentes débiles, atadas a las comodidades, hacinados entre ruidos, humo y animales de metal sin vida. Frágiles, enfermos, consternados, incapaces de ser felices, pobres en medio de sus posesiones, ignorantes del arte de vivir, con una ciencia dedicada a negocios, guerras y dominación, ciencia carente de las alas del espíritu, olvidados del poder del jaguar. Pero pronto, queridos Guerreros, brillará de nuevo nuestra estirpe. Serán ustedes vanguardia de un linaje altivo y generoso que escalará cumbres de cultura, hacia un retorno perfeccionado a las glorias del pasado. Pasado esplendoroso cuyo testimonio lo dan por todas partes las piedras talladas por sabios antepasados como mensaje para las futuras generaciones.

Ustedes, mis Guerreros, llamarán a los escogidos, vanguardia de esas generaciones, para conducirlas al Hogar amado, a la tierra abandonada y olvidada que sanó sus heridas, predestinada por el Cielo como primera morada de la nueva sociedad. Les enseñarán el espíritu del jaguar, el arrojo, la fiereza, la destreza, la autonomía, el triunfo sobre la muerte, esa alegría de vivir de sorpresa en sorpresa, de vivir el hoy sin angustiarse por el mañana; el vigor de cuerpos plenamente desarrollados, con fuego en las arterias, el rugir y cantar con todas las fuerzas, el placer de vivir satisfechos, sin deseos frustrados, inmersos en el esplendor de paisajes maravillosos.

Los instruirán en nuestras artes vitales, en las virtudes de la vida familiar, en el gobierno de la nobleza del corazón, en la audacia de vivir a pleno pulmón. Recuerden que el jaguar, la pantera, el puma, el león, el leopardo, en sus mundos respectivos, representan el fundamento, el pilar, de todo desarrollo y ascensión del espíritu. Sobre esa piedra sólida ascenderá el fuego vital, la serpiente ígnea, por las volutas de las 7 esferas, hasta alcanzar los espacios abiertos del águila, conciencia iluminada y sin fronteras. Pero en tiempos de decadencia, nosotros, los salidos de las manos del Dador de la Vida, no somos más que mercancía, espectáculo, adorno y esclavos para esos tiranuelos enfermos. Al no poder dialogar con nosotros, rompen el diálogo con nuestro Creador. Al carecer de esa lengua, enloquecen y se destruyen entre sí y a su propio mundo que los alimenta. Ustedes, respetables Guerreros, sean antorcha mostrando el camino a la regeneración. Modelen las voluntades e inteligencias que han de formar los nuevos linajes Sí, cuando en su agonía se desaten las sombras tenebrosas queriendo prolongar su tiranía, un mar de estrellas se desprenderá del horizonte, y cuando alcancen la cúspide de la pirámide cósmica, sus luces encarnarán en la Tierra para el combate final hasta lograr la victoria. Entonces, amados Guerreros, será nuestra hora, la hora de los justos, de los pueblos dignos y humildes.

Postrados ante el Supremo Abuelo Creador, les pido acatar el Mandato que han recibido y les brindo mi respaldo para que venzan su última prueba y  cumplan su cometido. Sigan caminando la Senda del Despertar. ¡Adelante, Hermanos del Fuego Sagrado!

Iban a dar el primer paso cuando la esfera giró rápidamente, lanzándolos a la corriente de agua fresca que los sacó a la superficie, al borde de un saliente de roca, que era como un balcón con una vista espectacular a la selva que extendía su verdor allá abajo. Varios raudales de agua helada que caían de una alta cumbre nevada, alimentaban una gran cascada rugiente que se lanzaba sobre la selva. Para no ser arrastrados por ella, los dos recipiendarios saltaron con todas sus fuerzas, pero sus cuerpos estaban muy livianos, así que salieron volando por el espacio, hacia la cumbre nevada. Llegó una noche tempestuosa, truenos y relámpagos corrían en todas direcciones, Ik, el viento, los zarandeaba como hojas secas. Remolinos de viento los succionaban, levantándolos hacia la cumbre, empujándolos hacia la selva. Multitud de aves huían por todos lados, buscando refugio.

Estaban a punto de perder el conocimiento, cuando  apareció un águila majestuosa, de grandes alas doradas, que los tomó con sus garras. Se fue elevando hasta llegar a una región serena, transparente, tachonada de incontables estrellas. Planeaba lentamente, pero ellos sentían que estaba inmóvil, que la vida se había detenido. Después de un momento de suspenso, les habló: El Corazón del Cielo los ha escogido para la misión ya señalada. Los pueblos extraviados deben retomar el Sendero de la Luz, la larga noche de expiación y ensoñación ha concluido. El Nuevo Sol está naciendo entre  brumas y  estrellas. Los Espíritus Celestes les instruirán, ahora y cada vez que lo necesiten. Nunca estarán solos.

Como un canto cristalino surgió la voz de las estrellas, era una cascada vibrante de armonías: Entrega tu corazón, Balam Chaac.

El pecho del joven reventó, ríos de sangre corrieron hacia las estrellas, cual dedos implorantes, sobre ellos flotaba el Corazón de la Humanidad. Los brillantes rayos estelares parecían navajas de cuarzo, alfileres de plata, operando, purificando, el Corazón Humano; y chispas brillantes caían en los ríos de sangre del joven, introduciendo unas como semillas ardientes.

Se repitió el canto: Entrega tu corazón, Xaman Balam.

Revienta el pecho del jaguar shamán, su sangre corre en cascadas hacia las estrellas, allí va flotando el Corazón de la Tierra. Se repite la escena anterior. Un dolor profundo los embarga, el sufrimiento de las gentes se acumula en los torrentes de su sangre, pero al llegar a las estrellas se disipa,   torrnándose en un placer sutil, en un éxtasis misterioso. La sangre, depurada, regresó al corazón y el pecho cerró sus puertas arqueadas. Una lluvia de perfumadas flores cubrió a los dos.

El huracán arrastró el tiempo detenido. El espacio también giró, en espirales de vértigo. Caían las estrellas. Vertiginosamente fueron transportados por el gran Huracán cósmico.

          (Continúa en la 3ª y última parte, en el próximo mensaje)

Relato inspirado en  figuras que observé en los relieves naturales e irregulares de las paredes de un cenote, que en mi mente se reunieron para constituirse en un flujo de ideas que fueron tomando forma literaria sobre el papel durante los diez días de permanencia en la península yucateca. El cenote se encuentra en los terrenos del Centro Naturista Moo – Ji, regentado por la curandera maya y doctora en medicina, Ana María Moo, en las afueras de la ciudad de Mérida, Yucatán, donde participé en su seminario de una semana, en agosto de 2002. A ella expreso mi gratitud por sus enseñanzas sobre jugoterapia y regeneración celular como claves para una salud integral y para curar las enfermedades graves y rejuvenecer, herencia de su abuela maya. Un tesoro de la cultura maya a nuestra disposición gracias a su entrega al servicio de sus semejantes.    

              

Por el Sat-Arhat Titolopochtli,  Educador, Domingo Días Porta

www.academiadelsaberancestral.com  www.amasenda.com

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