Extracto de la enseñanza del Colegio Iniciático – Parte 07.

Por el Venerable Maestro Domingo Días Porta.

¿Qué es lo que pasa? Todo el mundo se está preguntando, quieren oír, la humanidad despierta, y cuando la humanidad empieza a despertar, el espíritu de sabiduría desciende a la tierra a través de Maestros, de discípulos que están buscando el espíritu, corazones que se abren para llevar esa luz otra vez a las gentes. Entonces, en el futuro, las iglesias, las catedrales, los templos, van a ser centros para iluminar a las gentes. Ahí se van a dar cursos, se van a dar enseñanzas. No van a estar vacíos como ahora, que están más llenos los bancos y los centros comerciales que los templos. Porque la gente cree que comprando cosas va a lograr la felicidad y la salud. Entonces, a medida que se van formando los Colegios de Iniciación, se van preparando los discípulos y la sociedad se va transformando poco a poco.

Ya hemos visto eso en varias religiones, como en la católica, pues hay sacerdotes que ya enseñan, dan cursos, se abren, invitan a que se comuniquen enseñanzas; y así ha pasado también en otras religiones, porque ya están en manos de los jóvenes, y ahora lo que traen es ese impulso de que ya se murieron los viejitos que estaban muy encerraditos. Y los jóvenes, a medida que van tomando posiciones en la sociedad, que van recibiendo profesiones y responsabilidades, van cambiando todas las cosas. Vimos, por ejemplo, al Papa Juan Pablo II cómo despertó un fervor, una alegría, y cómo tocó el corazón de los jóvenes, pues la mayoría de los jóvenes se alejan y ya no les interesa la religión, les interesa la grabadora, la televisión, los juegos electrónicos, y él tuvo ese don, esa luz.



También hemos visto cómo el Mahatma Gandhi liberó a su pueblo, a su país, la India. De ser una colonia inglesa, la llevó a ser un país independiente. Gandhi era un hombre que no tenía nada; lo único que él tenía era una cabrita a la que ordeñaba para tomar su leche; esa era toda su posesión, y derrotó al ejército más poderoso del mundo, y lo echó de la India, sin armas, pero con amor. Con todo respeto les dijo: Ustedes no son de aquí, ustedes son de Inglaterra, por favor, váyanse, déjennos a nosotros. Y tuvieron que aceptar. ¡Qué poder tan grande! Pues él se alimentó con la sabiduría que guardaba su pueblo: la sabiduría antigua de la India, y tuvo su Maestro que lo guió, que le dio vida. Aquella sabiduría estaba guardada en libros, en templos, en catedrales abandonadas, en ruinas, en la selva… se encontró con ese Maestro que le dio vida al pasado espiritual, y ese fue su poder, su riqueza, su arma espiritual.



También Einstein transformó la ciencia. Un hombre que fue un niño campesino, un niño pobre; pero que yendo de la casa a la escuela observaba las plantas, los árboles, los pájaros… y se quedaba meditando y, a veces, llegaba tarde a la escuela, y esas meditaciones en su camino a la escuela a través del campo le daban luz que llegó a su espíritu y le abrieron la mente. Él no fue hombre de laboratorio, aunque le quisieron regalar uno para que hiciera sus experimentos, y él dijo que no: mi laboratorio es un papel y un lápiz; así yo dejo volar mi mente, me vienen ideas y voy escribiendo fórmulas, un laboratorio me estorba, mi mente no puede volar si está amarrada a un telescopio, a un microscopio, y me convertiría en un técnico de laboratorio, y no me gusta eso, yo quiero abrir la ciencia a otra forma de trabajo. Y él fue quien condujo al descubrimiento del átomo, qué contiene y cómo manejarlo. Otros lo convirtieron en bomba atómica; y a él eso le dolió mucho porque su idea era beneficiar a la humanidad.

Y así vemos en la filosofía, en la medicina… que han ido surgiendo en los últimos 100 años apóstoles que nos han traído luz espiritual a la economía, a la política, a lo que sea. Entonces, el Colegio Iniciático es una dependencia de la Orden Maya de Chichén Itzá, que es la Orden a la que pertenecemos, basada en la Tradición Maya, en la sabiduría de los mayas, que está relacionada con los guardianes mayas de la sabiduría y que viene a poner, a destacar, nuestros tesoros de aquí, de México, de Amerikua, para que no sigan guardados, pues, como decía el Papa Juan Pablo II, más católicos son los indígenas que la gente de la ciudad. El indígena guarda sus tradiciones, es respetuoso, tiene danzas sagradas, tiene cantos sagrados y vive para el espíritu. En las selvas no hay centros comerciales, no hay bancos. En su vida sencilla, su mente está abierta a la presencia del Creador, pues viven en la creación de la naturaleza.

Por lo tanto, a todos nosotros nos interesa saber cuáles son esas joyas de sabiduría que guardan los mayas de hoy, los toltecas de hoy, los incas de hoy, los aztecas y los huicholes de hoy, que son los mismos de ayer, pero que se fueron lejos, porque si no los habrían destruido, pues los discriminan, se burlan de ellos, y prefieren estar en la naturaleza preservando esa sabiduría. No es que todo indio sea sabio ni que todo sabio sea indígena, sino que entre ellos hay sabios, puesto que en la naturaleza es donde ellos pueden vivir la sabiduría. En la ciudad no se puede, es imposible, pues nos atrapa el mecanismo de la vida.






(A continuar)


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