Motivos para el pensamiento XIII

Al empezar un nuevo día, no veas delante de ti solo tiempo, 24 horas, sino además espacio. El espacio que se abre y espera por ti, lleno de contenidos, que puedes visualizar y administrar para lograr tus objetivos. También al empezar la semana, el mes, el año. Experimenta la sabiduría del Tiempo-Espacio como unidad inseparable, cual `bodas alquímicas´, poder efectivo a nuestra disposición si nos acostumbramos a verlo y emplearlo como energía sutil que organiza sabiamente formas y eventos.

El Padre Eterno actúa a través del Tiempo con poder creador. La Madre Universal trabaja el Espacio, matriz cósmica, receptora del poder del Padre, dando vida a esas gotas de tiempo, chispas viajeras de luz. No veamos la eternidad y el infinito como algo lejano, inaccesible. Son términos de la sabiduría ancestral dados para que experimentemos, como indican los Mayas: que la Eternidad y el Tiempo se complementan, están uno dentro del otro. La Infinitud y el Espacio se complementan, están uno dentro del otro. Se abrazan el Padre y la Madre, nace la vida en múltiples formas. Claves de la Alta Magia para despertar en la mente los dones del espíritu. Hacia un nacer de nuevo.

“La energía creadora de la mujer llega a existir en el milagro del nacimiento, por virtud del cual se vuelve `Gran Madre´ y `Diosa de la Tierra´. Al mismo tiempo, es en este hondo y muy arcaico nivel, que la Virgen Madre y Esposa de Dios se torna una realidad viva. (De: `Disertaciones Filosóficas. Simbología´, P.P. I, por el Maestre S.R. de la Ferriére.)

En su Mensaje de Navidad (editado en Bogotá, 1963) el Maestre Avatar S.R.F. toma: unos apuntes de la obra “El Imperio de María” por el R. P. Serafín de San Felipe, de la esclarecida y Seráfica Orden de los Capuchinos; por ejemplo: “No hay criaturas más bellas en la esfera de lo creado que el Sol y la Luna, y a estos dos luceros redujo toda la hermosura el Autor Divino (Cántico VI, 10.) Trae María, sin que pueda llegar a su cuerpo, por manto el Sol y debajo de sus pies la Luna (Apocalipsis XII, 1.) Más adelante: “Siendo el Sol el más vivo retrato de Cristo, es la Luna la más parecida imagen de María. Esto por supuesto en las Divinas letras; no sé si alguno sabrá decirme la razón por la cual en todas las operaciones, sea de médicos, labradores o marineros, o cualquier semejante a éstos, se haga siempre tanta cuenta en tener propicia la Luna, como tengo advertido en el núm. 39 de este Reino.”

A esa afirmación el Maestre escribe la siguiente nota: Es la Esfera Celeste la que predomina y manda en este orbe inferior de la Tierra, y como el astro más vecino es la Luna, de ella y por ella se reciben todas las influencias. Por ello la van observando los astrónomos, médicos y agricultores cuidadosamente. Los astrónomos para conocer los eclipses y predecir lo futuro, los médicos para el acierto de sus medicamentos, y los agricultores para plantar y cosechar sus plantas y árboles, porque cuantos habitan en esta región inferior de la Tierra, reciben de la Luna o por la Luna inmediatamente todos los celestes influjos.

Y concluye el Maestre al final de las notas que tomó de ese escrito del S. P. San Felipe: En fin, la Madre Iglesia del Cristianismo, sin estudiar la Santa Qabbalah, ofrece ya un profundo esoterismo con su enseñanza a la luz de los Símbolos.

En el P.P. XI: Iniciación Crística, el Maestre de la Ferriére explica que el 22 de diciembre ha marcado siempre una fecha importante en las festividades iniciáticas (pág. 35, ed. Niza.) En la pág. 36 señala que a partir del equinoccio de primavera el Sol atraviesa los tres primeros signos del Zodíaco: Aries, Tauro, Géminis, luego los siguientes tres para entrar al equinoccio de otoño en Libra, y así ha realizado la mitad de su ronda anual, empezando su entrada al otro hemisferio celeste: Libra, Escorpio, Sagitario para señalar el solsticio de invierno el 22 de diciembre, cuando el astro rey hace su entrada en el signo de Capricornio. Esa posición en la cima del Zodíaco ha sido siempre caracterizada por grandes eventos muy simbólicos. Se diría que esas tres veces tres etapas indican ya toda una filosofía mística: “Al nombre del Padre” equinoccio de primavera, “Al nombre del Hijo” solsticio de verano, “Y del Espíritu Santo” equinoccio de otoño, “Así sea” solsticio de invierno.

Esos nueve meses del recorrido simbólico evolucionan así: al inicio de su curso, el Sol en el cero grado de la eclíptica es un poco como el Padre Creador: da la vida, y ese primer misterio se manifiesta por la Primavera (signo del Cordero, elemento fuego, dinámico, es el proyecto.) El solsticio del Verano es la plenitud, todo toma forma completa, es el Hijo, la CRIST-alización sobre la Tierra; es lo opuesto al solsticio de Invierno, las cosas van apagándose, pero también son los obstáculos (signo de Cáncer, elemento ‘agua’, dificultades y luchas para la realización.) El equinoccio de Otoño es un poco como el reposo que va a comenzar el período meditativo: el ‘Pensamiento’, ese equilibrio después del trabajo activo, se traduce por el signo de la Balanza que pesa las fuerzas, seguido del signo del Escorpión que se calla para concentrarse, y el signo de Sagitario que apunta al ideal. Después de esas etapas que podrían simbolizar a Dios Padre y el Hijo, se presenta el Espíritu Santo: después de esos períodos que caracterizan la ‘Vida’ y la ‘Forma’, sigue pues el ‘Pensamiento.’

He aquí la Gran Cruz Oculta en plena acción al entrar el Sol en el signo de Capricornio el 22 de diciembre de cada año. Lo cual ha sido siempre señalado por los ritos devocionales tanto en América como en Asia, y mucho antes del nacimiento de Jesús el Nazareno. Así los ‘Cristos’ nacen más especialmente cuando el Sol se encuentra en el signo de Capricornio (para que se cumpla la Ley de Saturno.)

En ese escrito suyo continúa el Maestre sentando cátedra sobre los Misterios de la Vida en su transcurrir por el tiempo-espacio asignado a la Tierra. Tema sagrado de la Astrosofía, la sabiduría de los astros, inscrita en el Libro de los Cielos, el Zodíaco, con sus doce tomos que consignan el Antiguo Testamento del Padre Eterno. Sabiduría que deslumbra y conduce al Caminante por la senda sagrada. Sin riesgo de extraviarse en conceptos y fantasías. De ese A.T. nos alimentamos para escribir el Nuevo Testamento periódicamente, quiero decir, la historia de civilizaciones, culturas, pueblos aquí en la Tierra. Capítulos sucesivos que se van sumando, reflejos humanos del A.T. del Eterno. Una herencia para las siguientes humanidades, testimonio del trabajo creador del espíritu humano, que presenta al Dador de la Vida.

T.A-O Domingo Dias Porta (mes Sagitario, Año LXX Era Acuarius – 12.12.2017) EL SECRETO DE LOS 72 NOMBRES DE DIOS: https://www.youtube.com/watch?v=Gwa4MhV8tgI

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